A los 17 años, Kelly Anne Bates fue asesinada por su novio de 48 años, James Patterson Smith, en lo que los forenses describieron como “la tortura más prolongada y extrema” que habían visto nunca.
Durante cuatro semanas la mantuvo atada, le sacó los ojos con tenedores días antes de matarla para que sufriera la ceguera, le cortó el cuero cabelludo, le quemó los genitales y las piernas con planchas, le rompió los brazos y le clavó tijeras y cuchillos en todo el cuerpo más de 150 veces. Cuando la policía entró, el suelo estaba tan lleno de sangre que resbalaban. El jurado lloró al ver las fotos.