En septiembre de 1944, en Mattoon, Illinois, decenas de familias denunciaron que un hombre alto y de negro les inyectaba un gas dulzón por las ventanas que causaba náuseas y parálisis en las piernas.
La prensa lo bautizó "Anesthetic Prowler" y las denuncias se multiplicaron hasta que la ciudad patrullaba armada. Nunca apareció un arma, un gas ni un culpable, y el único paño analizado no dio resultados.
En 1945 Donald Johnson lo estudió como un caso clásico de histeria colectiva, potenciado por el miedo a los gases de la guerra. Queda la duda del primer episodio, el de Urban Raef, ocurrido antes de que existiera el titular.