Una familia comenzó a escuchar voces, risas e insultos que salían desde el interior de una estufa en su propia casa. El “duende” respondía preguntas, interactuaba con quienes lo desafiaban y generó tal revuelo que atrajo a policías, periodistas y cientos de curiosos.
Aunque se intentó explicar como un caso de ventrilocuismo inconsciente, nunca se logró probar del todo. Lo que hablaba desde esa cocina… nunca fue completamente identificado.