La noche del 4 de octubre de 1967, en Shag Harbour, Nueva Escocia, varios testigos vieron luces descender hacia el océano como si un avión estuviera cayendo. Décadas después, una investigación sumó la hipótesis de un objeto que se habría movido bajo el agua hacia una base naval cercana.
La policía, pescadores y hasta buzos militares salieron a buscar restos: no encontraron nada. El caso llegó al gobierno canadiense y al Proyecto Colorado, sin explicación definitiva.
Hoy reconstruimos uno de los expedientes ovni mejor documentados de Canadá.