Durante más de cuatro siglos, la Isla Bermeja figura en mapas del Golfo de México, a setenta millas al norte de Yucatán. Pero cuando las expediciones modernas la buscan con sonar y GPS, no encuentran nada: solo mar profundo, sin rastro de que haya existido.
Entre errores cartográficos, petróleo en disputa y teorías de destrucción deliberada, Bermeja sigue siendo la isla que los mapas recuerdan y el océano se niega a mostrar.