En 1962, una risa comenzó en una escuela de Tanzania… y nadie pudo detenerla. Lo que parecía un episodio menor se transformó en un fenómeno que se expandió entre pueblos enteros.
Las víctimas reían, lloraban y perdían el control de sus cuerpos sin explicación médica. Hasta hoy, el caso sigue abierto: ¿una reacción colectiva… o algo que nunca lograron entender?