Frente a la Plaza Río de Janeiro, en la colonia Roma, se levanta desde 1908 un edificio cuya torre parece el rostro de una bruja. Durante décadas, políticos, artistas y enfermos desahuciados hicieron fila para ver a una mujer que vivía allí, Pachita.
Aseguraban que operaba sin anestesia, con un cuchillo de cocina, guiada por el espíritu de Cuauhtémoc. Un neurofisiólogo de la UNAM, un cineasta y un fraile dominico fueron testigos, y ninguno logró explicar lo que vio. Tras su muerte en 1979, el edificio empezó a tener su propia leyenda.