En 1876, en un pequeño pueblo de Kentucky, fragmentos de carne comenzaron a caer del cielo ante la mirada de varios testigos. Nunca se logró determinar con certeza su origen. Lo que cayó esa tarde… sigue siendo un misterio.
En 1876, en un pequeño pueblo de Kentucky, fragmentos de carne comenzaron a caer del cielo ante la mirada de varios testigos. Algunos incluso se animaron a probarlos, intentando entender qué era lo que estaban viendo.
Nunca se logró determinar con certeza su origen. Lo que cayó esa tarde… sigue siendo un misterio.